Desde que Instagram lanzó sus historias, se convirtió en la red social número 1. Y quiero enseñarle a los emprendedores a usarlas para sus negocios.

Justamente porque las historias desaparecen luego de 24 horas, es que no
hace falta que sean perfectas, sino auténticas
. A diferencia de las
publicaciones que quedan indeterminadamente en nuestro perfil, las
historias nos permiten mostrar “el ¨detrás de escena”
 
En las publicaciones mostramos nuestra mejor versión, como quiero que mi
público vea mi marca. Pero las historias son para mostrarte como realmente sos, mostrar el día a día de tu negocio, a tu equipo, tus procesos, tus batallas y triunfos, y de esa forma generar cercanía e interactuar con tu público.
 
Ahí está la principal traba, en la mente del emprendedor: creer que no tiene nada interesante para contar. La gente entra a Instagram para escaparse de la realidad, para entretenerse, y la idea es que vos seas ese entretenimiento.

El secreto es crear contenido alrededor de tu pasión: no hace falta inventar cosas extraordinarios, sino compartir tu camino, tu punto de vista, y de esa forma ayudar a otros. 

Cómo empezar

Algo que les recomiendo a los más intrépidos, es que se filmen a sí mismos:
exponerse ante otros hablando a la cámara sobre algo que te gusta, es el mejor ejercicio para conectar con otras personas. No nos olvidemos que las redes sociales son redes de personas, y los humanos queremos sentirnos
conectados.

Buenas prácticas para subir historias

Lo que podés hacer es aprovechar todas las funciones de las historias para interactuar con tu público: las encuestas y preguntas son excelente para eso. Etiquetar a otras personas y lugares también es clave para que otros compartan tus historias y más usuarios lleguen a vos.

Y si podés justamente contar una ¨historia¨ y mantener a tu público atento a tus novedades, estás en el camino correcto.